LECTURAS DE LA BIBLIA SABADO 06 DE FEBRERO DEL 2016
Sábado de la 4ª semana del Tiempo Ordinario
Primera Lectura
I Reyes 3:4-15
En aquellos días, Salomón fue a Gabaón a ofrecer allí sacrificios, pues
allí estaba la ermita principal. En aquel altar ofreció Salomón mil
holocaustos.
En Gabaón el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo
que quieras.» Respondió Salomón: «Tú le hiciste una gran promesa a tu siervo,
mi padre David, porque caminó en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud
de corazón; y le has cumplido esa gran promesa, dándole un hijo que se siente
en su trono: es lo que sucede hoy. Pues bien, Señor, Dios mío, tú has hecho que
tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no
sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo
inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar
a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de
gobernar a este pueblo tan numeroso?» Al Señor le agradó que Salomón hubiera
pedido aquello, y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para
ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste
discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un
corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de
ti. Y te daré también lo que no has pedido: riquezas y fama, mayores que las de
rey alguno.»
Salmo Responsorial
R : Enséñame, Señor, tus leyes
Salmo 118:9.10.11.12.13.14
¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
Cumpliendo tus palabras. R.
Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe
de tus mandamientos. R.
En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti. R.
Bendito eres, Señor,
enséñame tus leyes. R.
Mis labios van enumerando
los mandamientos de tu boca. R.
Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R.
Evangelio
Marcos 6:30-34
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse
con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:
«Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» Porque eran
tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron
en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los
reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel
sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio
lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles
con calma.
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