LECTURAS DE LA BIBLIA LUNES 02 DE FEBRERO DEL 2015
Lunes de la 4ª semana de Tiempo Ordinario.
Primera Lectura
Malaquías 3: 1-4
Así
dice el Señor: «Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante
mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el
mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar -dice el Señor de
los ejércitos-. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en
pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se
sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a
los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces
agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados,
como en los años antiguos.»
Salmo Responsorial
R : El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria
Salmo 23: 7. 8. 9. 10
¡Portones!,
alzad los dinteles,
que
se alcen las antiguas compuertas:
va
a entrar el Rey de la gloria. R.
-¿Quién
es ese Rey de la gloria?
-El
Señor, héroe valeroso;
el
Señor, héroe de la guerra. R.
¡Portones!,
alzad los dinteles,
que
se alcen las antiguas compuertas:
va
a entrar el Rey de la gloria. R.
-¿Quién
es ese Rey de la gloria?
-El
Señor, Dios de los ejércitos.
Él
es el Rey de la gloria. R
Evangelio
Lucas 2, 22-32
Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los
padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo
con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al
Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de
tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón,
hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel;
y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del
Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor.
Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus
padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y
bendijo a Dios diciendo: -«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu
siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has
presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de
tu pueblo Israel.»
Video Adjunto: https://www.youtube.com/watch?v=djhy17pf2-I