LECTURAS DE LA BIBLIA DOMINGO 07 DE FEBRERO DEL 2016
V Del Tiempo Ordinario
Domingo 5º del Tiempo Ordinario
Primera Lectura
Isaías 6:1-2a.3-8
Salmo Responsorial
R : Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor
Salmo 137: 1-2a. 2bc-3. 4-5. 7c-8
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R.
Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R.
Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande. R.
Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R.
Segunda Lectura
I Corintios 15:1-11
Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros
aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que
conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado
vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo
había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las
Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las
Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se
apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven
todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos
los apóstoles; por último, se me apareció también a mí. Porque yo soy el menor
de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la
Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se
ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he
sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es
lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.
Evangelio
Lucas 5:1-11
En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de
Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret.
Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían
desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de
Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado,
enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar
adentro, y echad las redes para pescar.» Simón contestó: «Maestro, nos hemos
pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré
las redes.»
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan
grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para
que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas,
que casi se hundían. Al ver esto, Simón
Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy
un pecador.» Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban
con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a
Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a
Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres.» Ellos sacaron las
barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
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