LECTURAS DE LA BIBLIA LUNES 21 DE MARZO DEL 2016
Primera Lectura
Isaías 42:1-7
Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en
quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a
las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña
cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará. Manifestará la
justicia con verdad. No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en
el país. En su ley esperan las islas. Esto dice el Señor, Dios, que crea y
despliega los cielos, consolidó la tierra con su vegetación, da el respiro al
pueblo que la habita y el aliento a quienes caminan por ella: «Yo, el Señor, te
he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te he formé e hice de ti alianza
de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan en
tinieblas».
Salmo Responsorial
R : El Señor es mi luz y mi salvación
Salmo 26:1.2.3.13-14
El Señor es la defensa de mí vida,
¿quién me hará temblar? R.
Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen.
R.
Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo. R.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R.
Evangelio
Evangelio
Juan 12:1-11
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania,
donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le
ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a
la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le
ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de
la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba
a entregar, dice: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos
denarios para dárselos a los pobres?». Esto lo dijo, no porque le importasen
los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo
que iban echando.
Jesús dijo: - «Déjala; lo tenía guardado para el día
de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí
no siempre me tenéis».
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí
y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había
resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también
a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.
Video Adjunto: https://www.youtube.com/watch?v=OiImBIuyjE8
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