LECTURAS DE LA BIBLIA MIERCOLES 14 DE OCTUBRE DEL 2015
Miércoles de la 28ª semana del Tiempo Ordinario
Primera Lectura
Romanos 2:1-11
Tú,
el que seas, que te eriges en juez, no tienes disculpa; al dar sentencia contra
el otro te condenas tú mismo, porque tú, el juez, te portas igual. Todos
admitimos que Dios condena con derecho a los que obran mal, a los que obran de
esa manera. Y tú, que juzgas a los que hacen eso, mientras tú haces lo mismo,
¿te figuras que vas a escapar de la sentencia de Dios? ¿O es que desprecias el
tesoro de su bondad, tolerancia y paciencia, al no reconocer que esa bondad es
para empujarte a la conversión? Con la dureza de tu corazón impenitente te
estás almacenando castigos para el día del castigo, cuando se revelará el justo
juicio de Dios, pagando a cada uno según sus obras. A los que han perseverado
en hacer el bien, porque buscaban contemplar su gloria y superar la muerte, les
dará vida eterna; a los porfiados que se rebelan contra la verdad y se rinden a
la injusticia, les dará un castigo implacable. Pena y angustia tocarán a todo
malhechor, primero al judío, pero también al griego; en cambio, gloria, honor y
paz a todo el que obre. el bien, primero al judío, pero también al griego;
porque Dios no tiene favoritismos
Salmo Responsorial
R : Tú, Señor, pagas a cada uno según sus obras
Salmo 61:2-3.6-7.9
Sólo
en Dios descansa mi alma,
porque
de él viene mi salvación;
sólo
él es mi roca y mi salvación,
mi
alcázar: no vacilaré. R.
Descansa
sólo en Dios, alma mía,
porque
él es mi esperanza;
sólo
él es mi roca y mi salvación,
mi
alcázar: no vacilaré. R.
Pueblo
suyo, confiad en él,
desahogad
ante él vuestro corazón,
que
Dios es nuestro refugio. R.
Evangelio
Lucas 11:42-46
En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis
el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras
pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que practicar, sin
descuidar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de
honor en las sinagogas y las reverencias por la calle! ¡Ay de vosotros, que
sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo!» Un maestro de la
Ley intervino y le dijo: «Maestro, diciendo eso nos ofendes también a
nosotros.»
Jesús replicó: «¡Ay de vosotros también, maestros de la Ley, que
abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis
ni con un dedo!»
No hay comentarios:
Publicar un comentario