LECTURAS DE LA BIBLIA LUNES 05 DE OCTUBRE DEL 2015
Lunes de la 27ª semana
de Tiempo Ordinario
Primera Lectura
Jonás 1:1–2:1.11
Jonás,
hijo de Amitai, recibió la palabra del Señor: «Levántate y vete a Nínive, la
gran ciudad, y proclama en ella: "Su maldad ha llegado hasta mí."» Se
levantó Jonás para huir a Tarsis, lejos del Señor; bajó a Jafa y encontró un
barco que zarpaba para Tarsis; pagó el precio y embarcó para navegar con ellos
a Tarsis, lejos del Señor. Pero el Señor envió un viento impetuoso sobre el
mar, y se alzó una gran tormenta en el mar, y la nave estaba a punto de
naufragar. Temieron los marineros, e invocaba cada cual a su dios. Arrojaron
los pertrechos al mar, para aligerar la nave, mientras Jonás, que había bajado
a lo hondo de la nave, dormía profundamente. El capitán se le acercó y le dijo:
«¿Por qué duermes? Levántate e invoca a tu Dios; quizá se compadezca ese Dios
de nosotros, para que no perezcamos.» Y decían unos a otros: «Echemos suertes
para ver por culpa de quién nos viene esta calamidad.»
Echaron
suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. Le interrogaron: «Dinos, ¿por qué nos
sobreviene esta calamidad? ¿Cuál es tu oficio? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu
país? ¿De qué pueblo eres?» Él les contestó: «Soy un hebreo; adoro al Señor,
Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra firme.» Temieron grandemente
aquellos hombres y le dijeron: «¿Qué has hecho?» Pues comprendieron que huía
del Señor, por lo que él había declarado. Entonces le preguntaron: «¿Qué
haremos contigo para que se nos aplaque el mar?» Porque el mar seguía
embraveciéndose. Él contestó: «Levantadme y arrojadme al mar, y el mar se aplacará;
pues sé que por mi culpa os sobrevino esta terrible tormenta.» Pero ellos
remaban para alcanzar tierra firme, y no podían, porque el mar seguía
embraveciéndose. Entonces invocaron al Señor, diciendo: «¡Ah, Señor, que no
perezcamos por culpa de este hombre, no nos hagas responsables de una sangre
inocente! Tú eres el Señor que obras como quieres.» Levantaron, pues, a Jonás y
lo arrojaron al mar; y el mar calmó su cólera. Y temieron mucho al Señor
aquellos hombres. Ofrecieron un sacrificio al Señor y le hicieron votos. El
Señor envió un gran pez a que se comiera a Jonás, y estuvo Jonás en el vientre del
pez tres días y tres noches seguidas. El Señor dio orden al pez, y vomitó a
Jonás en tierra firme.
Salmo Responsorial
R : Sacaste mi vida de la fosa,
Señor
Salmo Jon 2:3.4.5.8
En
mi aflicción clamé al Señor
y
me atendió;
desde
el vientre del abismo pedí auxilio,
y
escuchó mi clamor. R.
Me
arrojaste a lo profundo en alta mar,
me
rodeaban las olas,
tus
corrientes y tu oleaje
pasaban
sobre mí. R.
Yo
dije: «Me has arrojado de tu presencia;
quién
pudiera ver de nuevo tu santo templo.» R.
Cuando
se me acababan las fuerzas
me
acordé del Señor;
llegó
hasta ti mi oración,
hasta
tu santo templo. R
Evangelio
Lucas 10:25-37
En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús
para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida
eterna?» Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?» Él
contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y
con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.» Él le
dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.» Pero el maestro de la Ley,
queriendo justificarse, preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?» Jesús dijo:
«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo
desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por
casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y
pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio
un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde
estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles
aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y
lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le
dijo: "Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la
vuelta." ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que
cayó en manos de los bandidos?» Él contestó: «El que practicó la misericordia
con él.» Díjole Jesús: «Anda, haz tú lo mismo.»
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