LECTURAS DE LA BIBLIA SABADO 29 DE AGOSTO DEL 2015
Primera Lectura
Jeremías 1:17-19
En
aquellos días, recibí esta palabra del Señor: «Cíñete los lomos, ponte en pie y
diles lo que yo te mando. No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de
ellos. Mira; yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en
muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de
Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo. Lucharán contra ti, pero no
te podrán, porque yo estoy contigo para librarte.» Oráculo del Señor
Salmo Responsorial
R : Mi boca contará tu auxilio
Salmo 70:,1-2.3-4a.5-6ab.15ab.17
A
ti, Señor, me acojo:
no
quede yo derrotado para siempre;
tú
que eres justo, líbrame y ponme a salvo,
inclina
a mí tu oído, y sálvame. R.
Sé
tú mi roca de refugio,
el
alcázar donde me salve,
porque
mi peña y mi alcázar eres tú, Dios mío,
líbrame
de la mano perversa. R.
Porque
tú, Dios mío, fuiste mi esperanza
y
mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En
el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en
el seno tú me sostenías. R.
Mi
boca contará tu auxilio,
y
todo el día tu salvación.
Dios
mío, me instruiste desde mi juventud,
y
hasta hoy relato tus maravillas. R.
Evangelio
Marcos 6:17-29
En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido
en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con
Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito
tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en
medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que
era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba
desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por
su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente
principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a
Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras,
que te lo doy.» Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi
reino.» Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?» La madre le
contestó: «La cabeza de Juan, el Bautista.» Entró ella en seguida, a toda
prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una
bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.» El rey se puso muy triste; pero, por
el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un
verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la
cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su
madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo
enterraron.
Video Adjunto: http://www.youtube.com/watch?v=dmXgoKxIvKQ
No hay comentarios:
Publicar un comentario