LECTURAS DE LA BIBLIA SABADO 09 DE ENERO DEL 2016
Feria de Navidad
Primera Lectura
I Juan 4:11-18
Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a
otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amarnos unos a otros, Dios
permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto
conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su
Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su
Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios,
Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios
nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor
permanece en Dios, y Dios en él. En esto ha llegado el amor a su plenitud con
nosotros: en que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así
somos nosotros en este mundo. No hay temor en el amor, sino que el amor
perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha
llegado a la plenitud en el amor.
Salmo Responsorial
R : Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra
Salmo 71:1-2.10-11.12-13
Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.
Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo.
Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan. R.
Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R.
Evangelio
Marcos 6:,45-52
Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús
en seguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran
hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de
despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca
estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra. Viendo el trabajo con que
remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos
andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar
sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo
se habían sobresaltado. Pero él les dirige en seguida la palabra y les dice:
«Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.» Entró en la barca con ellos, y amainó el
viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de
los panes, porque eran torpes para entender.
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