LECTURAS DE LA BIBLIA LUNES 06 DE JULlO DEL 2015
Lunes de la
14ª semana del Tiempo Ordinario
Primera Lectura
Génesis 28:10-22a
En
aquellos días, Jacob salió de Berseba en dirección a Jarán. Casualmente llegó a
un lugar y se quedó allí a pernoctar, porque ya se había puesto el sol. Cogió
de allí mismo una piedra, se la colocó a guisa de almohada y se echó a dormir
en aquel lugar. Y tuvo un sueño: Una escalinata apoyada en la tierra con la
cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella.
El
Señor estaba en pie sobre ella y dijo: «Yo soy el Señor, el Dios de tu padre
Abrahán y el Dios de Isaac. La tierra sobre la que estás acostado, te la daré a
ti y a tu descendencia. Tu descendencia se multiplicará como el polvo de la
tierra, y ocuparás el oriente y el occidente, el norte y el sur; y todas las
naciones del mundo se llamarán benditas por causa tuya y de tu descendencia. Yo
estoy contigo; yo te guardaré dondequiera que vayas, y te volveré a esta tierra
y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido.» Cuando Jacob
despertó, dijo: «Realmente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía.» Y,
sobrecogido, añadió: «Qué terrible es este lugar; no es sino la casa de Dios y
la puerta del cielo.» Jacob se levantó de madrugada, tomó la piedra que le
había servido de almohada, la levantó como estela y derramó aceite por encima.
Y llamó a aquel lugar «Casa de Dios»; antes la ciudad se llamaba Luz. Jacob
hizo un voto, diciendo: «Si Dios está conmigo y me guarda en el camino que
estoy haciendo, si me da pan para comer y vestidos para cubrirme, si vuelvo
sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios, y esta piedra
que he levantado como estela será una casa de Dios.»
Salmo Responsorial
R : Dios mío, confío en ti
Salmo 90:1-2.3-4.14-15ab
Tú
que habitas al amparo del Altísimo,
que
vives a la sombra del Omnipotente,
di
al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios
mío, confío en ti.» R.
Él
te librará de la red del cazador,
de
la peste funesta.
Te
cubrirá con sus plumas,
bajo
sus alas te refugiarás. R.
«Se
puso junto a mí: lo libraré;
lo
protegeré porque conoce mi nombre,
me
invocará y lo escucharé.
Con
él estaré en la tribulación.» R.
Evangelio
Mateo 9:18-26
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se
arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la
mano en la cabeza, y vivirá.» Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto,
una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por
detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se
curaría. Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Animo, hija! Tu fe te ha
curado.» Y en aquel momento quedó curada la mujer. Jesús llegó a casa del
personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera!
La niña no está muerta, está dormida.» Se reían de él. Cuando echaron a la
gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia
se divulgó por toda aquella comarca.
Video Adjunto: http://www.youtube.com/watch?v=K4r3i49Cfrg
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