LECTURAS DE LA BIBLIA LUNES 23 DE MARZO DEL 2015
Lunes de la 5ª semana de Cuaresma.
Primera Lectura
Daniel 13: 41c-62
En
aquellos días, la asamblea condenó a muerte a Susana. Ella dijo gritando:
-
«Dios eterno, que ves lo escondido, que lo sabes todo antes de que suceda, tú
sabes que han dado falso testimonio contra mí, y ahora tengo que morir, siendo
inocente de lo que su maldad ha inventado contra mí.» El Señor la escuchó. Mientras
la llevaban para ejecutarla, Dios movió con su santa inspiración a un muchacho
llamado Daniel; éste dio una gran voz: - «¡No soy responsable de ese
homicidio!» Toda la gente se volvió a mirarlo, y le preguntaron: - «¿Qué pasa,
qué estás diciendo?» Él, plantado en medio de ellos, les contestó: - «Pero,
¿estáis locos, israelitas? ¿Conque, sin discutir la causa ni apurar los hechos
condenáis a una hija de Israel?Volved al tribunal, porque ésos han dado falso
testimonio contra ella.» La gente volvió a toda prisa, y los ancianos le
dijeron: - «Ven, siéntate con nosotros y explícate, porque Dios mismo te ha
nombrado anciano.» Daniel les dijo: - «Separadlos lejos uno del otro, que los
voy a interrogar yo.» Los apartaron, él llamó a uno y le dijo: - «¡Envejecido
en años y en crímenes! Ahora vuelven tus pecados pasados, cuando dabas
sentencias injustas condenando inocentes y absolviendo culpables, contra el
mandato del Señor: “No matarás al inocente ni al justo. “ Ahora, puesto que tú
la viste, dime debajo de qué árbol los viste abrazados.» Él respondió: -
«Debajo de una acacia» Respondió Daniel: - «Tu calumnia se vuelve contra ti. El
ángel de Dios ha recibido la sentencia divina y te va a partir por medio.» Lo
apartó, mandó traer al otro y le dijo: - «¡Hijo de Canaán, y no de Judá! La
belleza te sedujo y la pasión pervirtió tu corazón. Lo mismo hacíais con las
mujeres israelitas, y ellas por miedo se acostaban con vosotros; pero una mujer
judía no ha tolerado vuestra maldad. Ahora dime: ¿bajo qué árbol los
sorprendiste abrazados?» Él contestó: - «Debajo de una encina.» Replicó Daniel:
- «Tu calumnia se vuelve contra ti. El ángel de Dios aguarda con la espada para
dividirte por medio. Y así acabará con vosotros.»
Entonces
toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a Dios, que salva a los que
esperan en él. Se alzaron contra los dos ancianos a quienes Daniel había dejado
convictos de falso testimonio por su propia confesión. Según la ley de Moisés,
les aplicaron la pena que ellos habían tramado contra su prójimo y los
ajusticiaron. Aquel día se salvó una vida inocente
Salmo Responsorial
R. Aunque camine por cañadas
oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo.
Salmo 22: 1-3a. 3b-4. 5. 6
El
Señor es mi pastor, nada me falta:
en
verdes praderas me hace recostar;
me
conduce hacia fuentes tranquilas
y
repara mis fuerzas. R.
Me
guía por el sendero justo,
por
el honor de su nombre.
Aunque
camine por cañadas oscuras,
nada
temo, porque tú vas conmigo:
tu
vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas
una mesa ante mí,
enfrente
de mis enemigos;
me
unges la cabeza con perfume,
y
mí copa rebosa. R.
Tu
bondad y tu misericordia me acompañan
todos
los días de mi vida,
y
habitaré en la casa del Señor
por
años sin término. R.
Evangelio
Juan 8: 1 -11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se
presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose,
les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en
adulterio y, colocándola en medio, le dijeron: - «Maestro, esta mujer ha sido
sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras;
tú, ¿qué dices?» Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero
Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: - «El que esté
sin pecado, que le tire la primera piedra.» E inclinándose otra vez, siguió
escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por
los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí delante. Jesús
se incorporó y le preguntó: - «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te
ha condenado?» Ella contestó: - «Ninguno, Señor.» Jesús dijo: - «Tampoco yo te
condeno. Anda, y en adelante no peques más.»
Video Adjunto: http://www.youtube.com/watch?v=L3OrpocpBAs
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