viernes, 23 de enero de 2015

JUEVES 22 DE ENERO DEL 2015

LECTURAS DE LA BIBLIA JUEVES 22 DE ENERO DEL 2015 

- Jueves de la 2ª semana de Tiempo Ordinario


Primera Lectura
Hebreos 7: 25-8, 6
Hermanos: Jesús puede salvar definitivamente a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder en su favor. Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo. Él no necesita ofrecer sacrificios cada día - como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo -, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. En efecto, la ley hace a los hombres sumos sacerdotes llenos de debilidades. En cambio, las palabras del juramento, posterior a la ley, consagran al Hijo, perfecto para siempre. Esto es lo principal de toda la exposición: Tenemos un sumo sacerdote tal, que está sentado a la derecha del trono de la Majestad en los cielos y es ministro del santuario y de la tienda verdadera, construida por el Señor y no por hombre. En efecto, todo sumo sacerdote está puesto para ofrecer dones y sacrificios; de ahí la necesidad de que también éste tenga algo que ofrecer.
Ahora bien, si estuviera en la tierra, no sería siquiera sacerdote, habiendo otros que ofrecen los dones según la Ley. Estos sacerdotes están al servicio de un esbozo y sombra de las cosas celestes, según el oráculo que recibió
Moisés cuando iba a construir la tienda: «Mira - le dijo Dios -, te ajustarás al modelo que te fue mostrado en la montaña.» Mas ahora a él le ha  correspondido un ministerio tanto más excelente, cuanto mejor es la alianza de la que es mediador, una alianza basada en promesas mejores.

Salmo Responsorial
R : Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Salmo  39: 7-8a. 8b-9. 10. 17
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R.
«- Como está escrito en mi libro
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R.
Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»
los que desean tu salvación. R.

Evangelio
Marcos 3: 7-12



Video Adjunto: https://www.youtube.com/watch?v=pAdEIrr3w5M

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