LECTURAS DE LA BIBLIA MIERCOLES 03 DE DICIEMBRE DEL
2014
XXIII Domingo Ordinario
Primera Lectura
Isaías 25: 6-10a
Aquel
día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte,
un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares
enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a
todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte
para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el
oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. – Lo ha dicho el Señor -.
Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos
salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará
sobre este monte.»
Salmo Responsorial
Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Salmo 22: 1-3a. 3b-4. 5. 6
El
Señor es mi pastor, nada me falta:
en
verdes praderas me hace recostar;
me
conduce hacia fuentes tranquilas
y
repara mis fuerzas. R
Me
guía por el sendero justo,
por
el honor de su nombre.
Aunque
camine por cañadas oscuras,
nada
temo, porque tú vas conmigo:
tu
vara y tu cayado me sosiegan. R
Preparas
una mesa ante mí,
enfrente
de mis enemigos;
me
unges la cabeza con perfume,
y
mi copa rebosa. R
Tu
bondad y tu misericordia me acompañan
todos
los días de mi vida,
y
habitaré en la casa del Señor
por
años sin término. R
Evangelio
Mateo 15: 29-37
En aquel tiempo, Jesús, bordeando el lago de Galilea, subió al monte y
se sentó en él. Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados,
sordomudos y muchos otros; los echaban a sus pies, y él los curaba. La gente se
admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos
y con vista a los ciegos, y dieron gloria al Dios de Israel. Jesús llamó a sus
discípulos y les dijo: «Me da lástima de la gente, porque llevan ya tres días
conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se
desmayen en el camino.» Los discípulos le preguntaron: -« ¿De dónde vamos a
sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?» Jesús les
preguntó: -«¿Cuántos panes tenéis?» Ellos contestaron: - «Siete y unos pocos
peces.» Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y
los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los
discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos hasta saciarse y
recogieron las sobras: siete cestas llenas.

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