LECTURAS DE LA BIBLIA SABADO 22 DE NOVIEMBRE DEL
2014
Santa Cecilia, Mr. (MO)
Santa Cecilia, Virgen, Mártir (Memoria)
Primera Lectura
Apocalipsis 11: 4 - 12
4 Ellos son
los dos olivos y los dos candeleros que están en pie delante del Señor de la
tierra. 5 Si alguien pretendiera
hacerles mal, saldría fuego de su boca y devoraría a sus enemigos; si alguien
pretendería hacerles mal, así tendría que morir. 6 Estos tienen poder de cerrar el cielo para que no llueva los días
en que profeticen; tienen también poder sobre las aguas para convertirlas en
sangre, y poder de herir la tierra con toda clase de plagas, todas las veces
que quieran. 7 Pero cuando hayan
terminado de dar testimonio, la Bestia que surja del Abismo les hará la guerra,
los vencerá y los matará. 8 Y sus
cadáveres, en la plaza de la Gran Ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma o
Egipto, allí donde también su Señor fue crucificado. 9 Y gentes de los pueblos, razas, lenguas y naciones, contemplarán
sus cadáveres tres días y medio: no está permitido sepultar sus cadáveres. 10 Los
habitantes de la tierra se alegran y se regocijan por causa de ellos, y se
intercambian regalos, porque estos dos profetas habían atormentado a los
habitantes de la tierra. 11 Pero,
pasados los tres días y medio, un aliento de vida procedente de Dios entró en
ellos y se pusireon de pie, y un gran espanto se apoderó de quienes los
contemplaban. 12 Oí entonces una
fuerte voz que les decía desde el cielo: «Subid acá.» Y subieron al cielo en la
nube, a la vista de sus enemigos.
Salmo Responsorial
Bendito el Señor, miroca
Salmo 144: 1 - 2, 9 - 10
1 De David. Bendito sea Yahveh, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la batalla;
2 él, mi amor y mi baluarte, mi ciudadela
y mi libertador, mi escudo en el que me cobijo, el que los pueblos somete a mi
poder.
9 Oh Dios, quiero cantarte un canto
nuevo, salmodiar para ti al arpa de diez cuerdas,
10 tú que das a los reyes la victoria, que
salvas a David tu servidor. De espada de infortunio
Evangelio
Lucas 20: 27 - 40
27 Acercándose algunos de los saduceos, esos que sostienen que no hay
resurrección, le preguntaron: 28 «Maestro,
Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno, que estaba casado y
no tenía hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su
hermano. 29 Eran siete hermanos;
habiendo tomado mujer el primero, murió sin hijos; 30 y la tomó el segundo, 31 luego
el tercero; del mismo modo los siete murieron también sin dejar hijos. 32 Finalmente, también murió la mujer. 33 Esta, pues, ¿de cuál de ellos será
mujer en la resurrección? Porque los siete la tuvieron por mujer.» 34 Jesús les dijo: «Los hijos de este
mundo toman mujer o marido;
35 pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en
la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, 36 ni pueden ya morir, porque son como
ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. 37 Y que los muertos resucitan lo ha
indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de
Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. 38 No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos
viven.» 39 Algunos de los escribas
le dijeron: «Maestro, has hablado bien.» 40
Pues ya no se atrevían a preguntarle nada.

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