LECTURAS DE LA BIBLIA DOMINGO 21 DE SETIEMBRE DEL
2014
XXXV del Tiempo Ordinario
Vigésimo-Quinto Domingo del tiempo ordinario
Primera Lectura
Isaías 55: 6 - 9
6Buscad a
Yahveh mientras se deja encontrar, llamadle mientras está cercano. 7Deje el malo su camino, el hombre
inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Yahveh, que tendrá compasión de él, a
nuestro Dios, que será grande en perdonar. 8Porque
no son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis
caminos - oráculo de Yahveh -.
9Porque
cuanto aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los
vuestros y mis pensamientos a los vuestros.
Salmo Responsorial
Cerca está el Señor de los que lo invocan
Salmo 145: 2 - 3, 8 - 9, 17 - 18
2todos los
días te bendeciré, por siempre jamás alabaré tu nombre;
3grande es
Yahveh y muy digno de alabanza, insondable su grandeza.
8Clemente
y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y grande en amor;
9bueno es
Yahveh para con todos, y sus ternuras sobre todas sus obras.
17Yahveh es
justo en todos sus caminos, en todas sus obras amoroso;
18cerca
está Yahveh de los que le invocan, de todos los que le invocan con verdad.
Segunda Lectura
Filipenses
1: 20 - 24, 27
20conforme
a lo que aguardo y espero, que en modo alguno seré confundido; antes bien, que
con plena seguridad, ahora como siempre, Cristo será glorificado en mi cuerpo,
por mi vida o por mi muerte, 21 pues para mí la vida es Cristo, y la muerte,
una ganancia. 22Pero si el vivir en
la carne significa para mí trabajo fecundo, no sé qué escoger...23Me siento apremiado por las dos
partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente,
es con mucho lo mejor; 24mas, por
otra parte, quedarme en la carne es más necesario para vosotros. 27Lo que importa es que vosotros
llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo, para que tanto si voy a veros
como si estoy ausente, oiga de vosotros que os mantenéis firmes en un mismo
espíritu y lucháis acordes por la fe del Evangelio,
Evangelio
Mateo 20: 1 - 16
1«En
efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a
primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. 2 Habiéndose
ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3Salió luego hacia la hora tercia y al
ver a otros que estaban en la plaza parados,
4les dijo: "Id también
vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo." 5Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo
lo mismo. 6Todavía salió a eso de la
hora undécima y, al encontar a otros que estaban allí, les dice: "¿Por qué
estáis aquí todo el día parados?" 7Dícenle:
"Es que nadie nos ha contratado." Díceles: "Id también vosotros
a la viña." 8 Al atardecer, dice el dueño de la
viña a su administrador: "Llama a los obreros y págales el jornal,
empezando por los últimos hasta los primeros." 9 Vinieron, pues, los
de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. 10Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos
también cobraron un denario cada uno. 11Y
al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, 12diciendo: "Estos últimos no han trabajado más que una hora,
y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el
calor." 13Pero él contestó a
uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste
conmigo en un denario? 14 Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte,
quiero dar a este último lo mismo que a ti. 15¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu
ojo malo porque yo soy bueno?". 16Así,
los últimos serán primeros y los primeros, últimos.»
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